El volcán de Cancarix, también llamado pitón
volcánico, es una de las formaciones geológicas
más peculiares de Castilla la Mancha. Se
encuentra situado entre las pedanías de Cancarix
y Agramón. Forma parte de un conjunto integrado
por el volcán de Salmerón (Calasparra) y el volcán
de La Celia (Jumilla). De los tres volcanes el de
Cancarix es el de mayores dimensiones y el mejor
conservado, fue declarado Monumento Natural,
por Decreto 103/1998 de 3 de noviembre En
dicho decreto, se refleja que "es el ejemplo más
representativo de la península ibérica de chimenea
volcánica de tipo lopolito, puesta al descubierto
por la erosión. Destaca su notable geomorfología,
con una muy bien desarrollada disyunción
columnar en sus pronunciados escarpes,
consecuencia de la retracción del magma al
enfriarse, así como su especial composición
petrológica de naturaleza ultrapotásica,
(lamproítica), de la que existen muy pocos
ejemplos en Europa". El volcán de Cancarix tiene
también un apreciable valor florístico y faunístico,
por la presencia de flora característica de climas
áridos, además de escarpes en que nidifican aves
rupícolas y de la presencia de determinados
invertebrados de climas áridos, inexistentes en
otras partes de la región.
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